Con el concierto titulado Tributo a la guitarra española, el sábado 10 de mayo en el Palau de la Música de Barcelona, el guitarrista Rolando Saad cierra una intensa y exitosa gira en la que ha recorrido las principales salas europeas. El célebre Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo ha sido la obra principal de su repertorio, junto a la Fantasía para un gentilhombre, también de Rodrigo, y la Sonatina de Moreno Torroba. Rolando Saad inició su gira en enero en uno de los teatros más emblemáticos, el Gran Teatro del Liceu de Barcelona. Desde entonces, ha actuado en las principales salas de Europa, manteniéndose como el guitarrista más activo del continente. Entre estas salas, destaca especialmente el Barbican Hall de Londres, en la que debutó acompañado de la Royal Philharmonic Orchestra y del prestigioso director del Teatro Bolshoi de Moscú, Fuat Mansurov. Con una emotiva y sólida interpretación, y atractivo programa centrado en las obras maestras de la guitarra española (el Concierto de Aranjuez y Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo y la Sonatina de Federico Moreno Torroba), Saad cosechó entusiastas aplausos. El concierto sirvió también de presentación del CD A Celebration of the Spanish Guitar, que el músico y la orquesta inglesa grabaron en diciembre del año pasado.
Además del Liceu barcelonés y el Barbican Hall londinense, la gira ha incluido también otras salas emblemáticas, como el Concertgebouw de Ámsterdam, Musikverein de Viena, Gewandhaus de Leipzig, Philharmonie de Berlín, Auditorio Nacional de Madrid, Palau de la Música de Barcelona, Palais de Beaux Arts de Bruselas, el Victoria Hall de Ginebra, Konserthus de Oslo, Konserthus de Estocolmo, De Doelen de Rotterdam, Finlandia Hall de Helsinki, Municipal House de Praga, Euskalduna de Bilbao, los Auditorios de Zaragoza y Girona, Kursaal de San Sebastián o Baluarte de Pamplona, entre otras.
La periodista Camilla Dall se preguntaba en el diario sueco Gefle Dagblad: Tras más de 700 conciertos, “¿cómo se hace para mantener el sentimiento?”. Y ella misma respondía: “Porque toca desde dentro, se siente que él ama esta música, que está vinculado a ella”. El también diario sueco Smalandsposten señalaba: “He escuchado muchas grabaciones del Concierto de Aranjuez con muchos grandes guitarristas, pero la pregunta es si he escuchado algo mejor o más lleno de alma que la magistralmente sensible y virtuosa interpretación de Saad”.
Con esta gira Saad vuelve a demostrar el excelente nivel artístico en que se encuentra, como ya puso de manifiesto la temporada anterior, en la que ofreció más de 70 conciertos por toda Europa. La trayectoria de Rolando Saad ha estado marcada por su eterna fascinación por la guitarra. A lo largo de casi tres décadas de carrera, la pasión por transmitir al público la riqueza tímbrica y la belleza sonora de la guitarra española de concierto sigue siendo el motor de sus innumerables giras internacionales.
Nacido en Córdoba (Argentina), Rolando Saad se formó en la escuela Tárrega y posteriormente completó sus estudios en Barcelona, junto a la célebre concertista argentina María Luisa Anido. Los primeros años centró su carrera en el repertorio hispano, en especial en las obras de Albéniz, Granados, Sors y Tárrega, actuando en más de cuarenta países. En 1988 tocó el Concierto de Aranjuez en presencia de Joaquín Rodrigo, en un concierto homenaje al compositor valenciano, y desde entonces este título se ha convertido en su obra fetiche.
Desde entonces Rolando Saad ha paseado su interpretación de la inmortal partitura de Rodrigo por todo el mundo: es el guitarrista que ha tocado más veces el Concierto de Aranjuez –supera ya las 800 audiciones- y el único concertista de guitarra clásica que ha tocado la célebre obra en las más prestigiosas salas de Europa (en la mayoría de las cuales ha sido el primer guitarrista en interpretar el Concierto) con relevantes orquestas dirigidas por músicos de la talla de Yehudi Menuhin, Fuat Mansurov, Alberto Lysy, Guennadi Provatorov, etc.
La apasionada relación que mantiene con el Concierto de Aranjuez fue su tabla de salvación tras verse obligado a interrumpir su carrera concertística en 1996 a consecuencia de las secuelas físicas producidas por un grave accidente automovilístico. El deseo ferviente de volver a subir a un escenario para tocar la obra maestra de Rodrigo le permitió superar todos los problemas y reemprender con éxito su incesante actividad en los principales auditorios y teatros europeos.
Su lograda interpretación de este bello y emocionante concierto, sin duda el más popular del repertorio para guitarra, se ve realzada por una virtuosa ejecución, a la que contribuye tanto su sonido singularísimo -es uno de los escasos representantes de la llamada escuela de Francisco Tárrega, caracterizada por el toque con yema pura, sin uso de uña- como su notable gama dinámica, que le permite, también como a pocos, concertar junto a una orquesta sinfónica sin necesidad de recurrir a la amplificación electrónica.