La recogida selectiva de residuos crece un 6,6% en el último año en Catalunya, cifra que revela que los catalanes reciclan uno de cada tres kilos de residuos generados (el 33,7%), según informó hoy la gerente de la Agencia de Residuos de Catalunya (ARC), Genoveva Català.
Esta tasa se sitúa por encima de la media de los países de la OCDE --30%-- y "muy por delante" de la española, que se encuentra al 12%.
La recogida selectiva de materia orgánica a nivel municipal se incrementó un 18,2% en el último año en Catalunya, un "crecimiento acusado" por el que se recogieron 302.724 toneladas de fracción orgánica.
La gerente de la ARC, Genoveva Català, admitió que "los sistemas de recogida de orgánica no son fáciles de implantar" . Además, estos productos son los que generan más impropios --residuos que no pertenecen a la fracción orgánica-- por lo que Català reconoció que la ARC debe "informar a los ciudadanos para que no se confundan".
Asimismo, Català advirtió de que en 2016 la normativa europea prohibirá poner la materia orgánica en los depósitos municipales de basura. "Nos tendremos que espabilar", apremió.
Sin embargo, los datos apuntan que, globalmente, se cumplen los objetivos porque el reciclaje orgánico está, aproximadamente, al 71%.
IGUAL BASURA, MAYOR RECICLAJE.
A nivel autonómico, los catalanes estabilizaron la generación de residuos per cápita y día en 1,64 kilogramos, exactamente el mismo índice que en los dos últimos años. Esta cifra "estabiliza" la generación de residuos en la comunidad, que crece paralelamente a la población.
Català explicó que los municipios pequeños "lo hacen muy bien" y apuntó la "complicidad social" como causa de este comportamiento. Català destacó que el Alt Urgell "rompe las estadísticas en positivo". No obstante llamó a la ciudad de Barcelona de "liderar" el crecimiento de la recogida selectiva de residuos.
Detalladamente, el reciclaje de papel y cartón cayó en un 2,67% y de los residuos de la poda (-3,52%).
El cristal, bajo una tendencia alcista, sigue una "lógica ascendente desde el primer momento" por la que creció un 10,1%. Parecidamente, la selección de envases creció un 9,5%, pero es, a pesar de ser la más "joven", la que "mayor esfuerzo" requirió a los ciudadanos.
El efecto de la selección de residuos es que el resto de basura --la que, por ejemplo, va a los depósitos y a las incineradoras-- bajó en un 1,64%. "Si la recogida se sitúa al alza, la gestión de los residuos será más fácil", afirmó Català e insistió en la posibilidad de dar a material "una segunda vida" y aprovecharlo como energía.
La normativa reciente, que obligaba a los municipios de más de 5.000 habitantes a reciclar, se amplió recientemente a todas las poblaciones con independencia de su número de habitantes.