Los comerciantes y vecinos del Eixample que se vean afectados por las obras del AVE tendrán que ser compensados por el Ayuntamiento. Al menos eso es lo que acordó el martes en el pleno del distrito del Eixample, donde a iniciativa del PP y con los votos favorables de CiU y ERC se acordó "establecer un plan de compensaciones fiscales y económicas" para los afectados que "así lo acrediten durante las obras". Otra cosa, claro, es que el equipo de gobierno asuma la medida, ya que desde el distrito se recuerda que este tipo de iniciativas, dentro de la parte de "impulso y control" del orden de los plenos, no obligan al gobierno. Sin más, el distrito se da por enterado.
Al respecto, el concejal popular Javier Mulleras explicó que confía en que la resolución baste para que el Ayuntamiento aplique las medidas. La desconfianza es evidente. Ya en junio se aprobó un plan de compensaciones para los comercios afectados por los trabajos del intercambiador de Metro de Diagonal; "cinco meses después no se ha tomado ninguna medida".
El equipo de gobierno municipal ha rechazado por principio este tipo de ayudas, al entender que podían establecerse agravios con otros barrios, y que del mismo modo que cuando acaban unas obras de mejora urbana no se reclama a comerciantes y vecinos que paguen por los beneficios que reciben, tampoco pueden exigir compensaciones por las molestias ocasionadas.
Desde el PP se rebate este argumento asegurando que en el caso de las obras del AVE, los afectados no van a ser beneficiarios directos del túnel. En concreto, se proponen compensaciones en forma de exención de la tasa de basuras o de vados para los comerciantes, o rebajas del IBI para los vecinos. En Barcelona, el último precedente de ayudas a afectados por obras se dio por las molestias causadas por los trabajos del AVE en Sants. En paralelo, y en una iniciativa esta sí aprobada por unanimidad, CiU sacó adelante en el pleno de Sant Martí un plan de ayuda al comercio afectado por los trabajos del AVE en el tramo de la calle Mallorca más próximo a la Sagrera, ahora en primera línea de frente de los trabajos.
Por otra parte, el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido congelar los sueldos de sus altos cargos como medida de austeridad.
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